¿Una Tributaria para El Progreso Social?
1) ¿Una tributaria para el progreso social?
Infortunadamente, a pesar del rimbombante slogan que le pusieron por título a la ley, “reforma para la igualdad y la justicia social”, no se trata de una norma para el progreso social ni para la reducción de la pobreza.
La REFORMA TRIBUTARIA que entró en vigencia el 1ro de enero de 2023, desincentiva la PRODUCTIVIDAD, el EMPRENDIMIENTO y la INVERSIÓN y, por tanto, se convierte en un obstáculo para la generación de empleo, que siempre será el mejor de los subsidios y el motor del progreso social.
En consecuencia, no es una reforma para progresar, porque cuando se le imponen más cargas a los emprendedores, a los empresarios y a sus talentos, que son quienes impulsan el bienestar de las sociedades de los países en los que operan, sólo se desincentiva y desacelera el desarrollo de la naciones.
2) ¿Y de la fuga de cerebros y talentos qué?
La tributaria no sólo le hace más costosa la operación a los generadores de empleo, también castiga a quienes, por sus aportes y productividad al interior de una empresa, ganan más de COP$10MM; los castigan por su esfuerzo, preparación, disciplina y aportes. Una posible consecuencia de esto será la fuga de cerebros y talentos. Es razonable inferir, lógicamente, que muchos talentos preferirán emigrar hacia países en los que, en lugar de estigmatizarlos por sus aportes, los valoren por su contribución al progreso de las sociedades para las que trabajan.
3) ¿Las cosas gratis existen?
Incluso más dañino que sus desincentivos, es el hecho de que la TRIBUTARIA envía un mensaje equivocado, porque genera la falsa creencia de que “las cosas gratis existen”. El gobierno habla de gravar a los “ricos” para dar gratis educación, salud y muchos otros servicios que, lejos de ser gratis, son bienes económicos, porque todos cuestan lo que valen. ¡Las cosas gratis no existen! Gracias
4) ¿De dónde salen los recursos para lo que algunos llaman gratis?
Salen de todos los contribuyentes, que son empresas pequeñas, medianas y grandes que generan empleo y permiten que empleados y otras personas naturales también puedan consumir y tributar. Por tanto, si la reforma no abona el camino para que haya más empresas, desincentiva el emprendimiento, condena a ciertas industrias a cargas tributarias confiscatorias (hidrocarburos, bebidas ultra procesadas azucaradas, entre otras), en el mediano plazo el recaudo podría disminuir y, en consecuencia, el gobierno tendría menos recursos para lo que insisten en llamar “gratis”.
5) ¿Estigmatizar y desincentivar la industria de hidrocarburos es bueno para Colombia?
No me equivoco al afirmar que en la tributaria quedó incluido un paquete de desincentivos que minó la confianza de inversionistas actuales y potenciales en esta industria, la cual representa el 40% de las exportaciones, el 35% de la inversión extranjera directa y el 14% de los ingresos fiscales de la Nación; recuperarla tomará décadas, lo que va en contra de los intereses de los colombianos, aunque algunos no lo crean. Menos industria de hidrocarburos es igual a: menos recaudo, menos exportación, menos dólares y, por tanto, más inflación, menos poder adquisitivo y menos ingresos para la política social. Con los desincentivos para que haya nuevas exploraciones, se decrece la economía, que es la voluntad del gobierno, según lo han expresado explícitamente miembros del gabinete de ministros.
6) ¿Es Constitucional el trato que se le da a unas industrias como a la de “bebidas ultra procesadas azucaradas”?
No es sólo la industria de hidrocarburos la que se trata con sesgo ideológico y de manera diferenciada, son varios los sectores que reciben un tratamiento diferente, con tintes discriminatorios. Este es el caso de la industria que la ley llama de “bebidas ultra procesados azucaradas”. En mi opinión, la nueva ley tiene vicios de inconstitucionalidad y espero que la Corte Constitucional así lo establezca, pero amanecerá y veremos.
7. ¿Ser optimista?
No obstante todo lo anterior, SOY OPTIMISTA porque la pujanza privada de los colombianos realmente es de admirar. A pesar de los problemas de orden público, la corrupción y otros flagelos, Colombia siempre ha salido adelante y espero que esta no sea la excepción. Eso sí, no será gracias a reformas desacertadas como esta, sino al espíritu de lucha de la mayoría de colombianos.
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